La luna se puede tomar a cucharadas
o en una cápsula cada dos horas.
Es buena para aliviar
a los corazones intoxicados de soledad.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto:
sirve para encontrar a quien se ama
y protege de todo rechazo.
Pon una hoja tierna de luna
debajo de tu almohada
y en tus sueños verás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y los encadenados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.